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miércoles, 20 de junio de 2012

20 de junio. Día Mundial del Refugiado

      


     





     Los refugiados no tienen opción. Tú sí. Este es el lema elegido por la ONU con motivo del Día Mundial de los Refugiados 2012.
       En un mensaje, el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, recordó que unos 43 millones de personas en todo el mundo se han visto obligadas a dejar sus hogares y comunidades.
     "Estas cifras son mucho más que estadísticas; son personas y familias cuyas vidas han sido sacudidas, sus comunidades han sido destruidas y cuyo futuro es incierto", aseveró Ban.
     En los últimos dieciocho meses más de un millón de refugiados han huido de conflictos en Côte d'Ivoire, Libia, Mali, Somalia, Sudán y Siria, entre otros países. 

     La actriz Angelina Jolie, enviada especial del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), recordó que nadie elige ser refugiado.
     "Cada minuto ocho personas en algún lugar del mundo se ven obligadas a abandonar sus casas como consecuencia de guerras y persecuciones. Nadie elige ser refugiado. Unos 43 millones de personas en el mundo son refugiados. Los recordamos", apuntó.



lunes, 20 de junio de 2011

20 de junio. Día Mundial de los Refugiados

 

   En el año del 50º aniversario del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la Asamblea General de la ONU, con la resolución 55/76 de 2001, estableció el 20 de junio como Día Mundial del Refugiado.

   Diez años después, en 2011, el 60º aniversario del ACNUR acompaña la celebración del Día Mundial del Refugiado con una serie de actividades, eventos y campañas de concienciación tanto a nivel mundial, como regional y local.

   En América Latina y España, bajo el lema "Ponte en los Zapatos de un Refugiado y Da el Primer Paso para Entender su Situación" se hace hincapié en la situación de los refugiados y solicitantes de asilo tanto en las zonas urbanas como en las pequeñas comunidades de frontera, donde luchan por integrarse en las sociedades de acogida, para conseguir un empleo y el acceso a los servicios básicos, como salud o educación, a menudo enfrentándose a la discriminación y la xenofobia.
  
   La invitación a "ponerse en los zapatos de un refugiado" es también una llamada a desafiar la intolarancia y la indiferencia hacia personas que para salvar sus vida lo han perdido todo, menos que la determinación de volver a empezar.